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Timanfaya

>>    Las erupciones de 1730-1736

>>    Un lugar único

Erupciones desde 1730 hasta 1736

Timanfaya

>>    "El 1º de Septiembre entre las nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diecinueve días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca.”

Así comienza el relato de Andrés Lorenzo Curbelo, cura de Yaiza, acerca de las erupciones de 1730-1736.

Las erupciones que padeció la Isla fueron unas de las más importantes de las que se tenga noticia histórica en todo el mundo, y se estima que se arrojaron unos 1.000 millones de m3 de materiales volcánicos.

Los efectos fueron desastrosos: más de veinte pueblos fueron sepultados, la lava cubrió los campos más fértiles de la Isla y las cenizas volcánicas cubrieron el cielo.

Ante este panorama de hambre y destrucción buena parte de la población tuvo que emigrar a Fuerteventura y Gran Canaria.

Sin embargo, pronto se descubrió, gracias al esfuerzo de quienes aún habitaban en la Isla, que las arenas volcánicas poseían grandes virtudes para el cultivo, en especial de la viña, que un cronista anónimo describía en 1776 de la siguiente manera:
“ (...) ni el sol los abraza, aunque los calienta, ni el aire los seca, aunque los depura, ni el agua copiosa los roba, aunque los fertiliza”.

De este modo se creó La Geria, un paisaje exclusivo de la Isla en el que se cultiva en hoyos de hasta 6 m. de diámetro y de 1 a 1´25 m. o más de profundidad.

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